sábado, 8 de noviembre de 2008

Lo que podemos, lo que tenemos.


Muchas veces tratamos de dar todo lo que tenemos. O tenemos todo lo que tratamos de dar. Y puede que para uno sea poco, y para el otro sea lo preciso; lo que necesita; ni más ni menos. Y entregarlo no nos cuesta tanto, porque nuestras murallas de protección no son tan altas como para dejarnos adentro con todo aquello que tenemos para entregar.
Pero otras veces lo que tenemos para entregar no es lo mismo que lo que entregamos. Pero lo intentamos una y otra vez, no llenamos un vaso, pero lo dejamos a la mitad. ¿Mitad llena o mitad vacía? Ese es el problema. Podemos ver que lo que entregamos es la mitad llena del vaso, pero el otro, al que le entregamos todo lo que tenemos y podemos, puede ver una mitad vacía. Esa mitad carente de lo que necesita, pero que tampoco le puedes entregar. Y no lo haces precisamente porque no quieres dárselo, sino porque no tienes como ni qué darle. Porque ya se los has dado todo, todo lo que tienes. Y no puedes satisfacer esa media mitad de vaso que ve vacío, porque como humanos siempre queremos probar más, no tenemos suficiente. El vaso no tiene fondo. Somos ambiciosos. Queremos tener más de lo que tenemos y podemos recibir; no tenemos todo lo que amamos… pero podríamos empezar por amar lo que tenemos para poder ver una mitad de vaso llena, y no vacía.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Tincómetro


Quedaba una estación para llegar a la que habíamos acordado, pero el viaje hacia ella me pareció eterno. Al bajarme del tren te llamé para avisarte que estaba allí. Subí la escalera con ansias nerviosismo, pensando sin querer en lo que vendría.
Poco a poco ascendí en silencio hasta que te ví… entonces recordé unas palabras que oí alguna vez: ‘Lo más difícil de aferrarse es dejarse ir’


domingo, 26 de octubre de 2008

Reflexión


Si escribiera un libro de memorias de éste año se mezclarían los sabores más dulces del amor con lo más amargos.
Si describiera lo que he vivido este año pocos (o nadie) lograría entenderme, o por lo menos decirme ‘creo que sé que se siente’.
Y es que nadie puede entender a cabalidad todo esto si no lo ha pasado; porque de verdad uno al principio no puede dimensionarlo. No logra creer que algo puede ser ‘tan cuático’.
Si a mi me lo hubiesen contado, creo que no hubiese entendido ni lo más mínimo de ésta historia, porque pucha que ha sido confusa. Pero pucha, me tocó vivirla nomás, y mirando las cosas ya con más tranquilidad, puedo decir que gracias a esto he aprendido y crecido más que en todo lo anteriormente vivido.

Más de alguna vez me pregunté ‘¡¿porqué a mí?!y creo que ahora yo misma puedo responderme esa pregunta: porque necesitaba un remezón fuerte para poder cambiar y madurar algunas cosas de mí.
Claramente hay formas y formas de aprender, pero creo que aquello es tan mínimo que al final da lo mismo.
No es la forma cómo se aprender la que importa, sino que cuánto es lo que se aprende y se crece.
Uno puede tener ‘a la mano’ la mejor forma de aprender, pero si no la toma ni la utiliza al final es como si no la tuviera.

Esa es una de las cosas que aprendí. Y estoy segura de que antes y ‘ahora’ tuve oportunidades más ‘suaves’ para aprender, pero no las ví. O no quise verlas. Por eso noté este remezón que tuve, para que de una vez por todas cambiara esos malditos defectos que tenía (o aún tengo pero trato de borrar).

Por todo esto y por mucho más, creo que puedo decir que éste ha sido el mejor año. El mejor para mi aprendizaje, para mi crecimiento, tanto intelectual como personal. He aprendido muchísimas cosas, una de ellas es precisamente lo que intento plasmar acá: reconocer errores y tomarlos para aprender de ellos. No juzgar la acción, sino la intención que es mucho más importante.



jueves, 16 de octubre de 2008

Nada




- ¿Qué te pasa? Te siento raro…- dijo ella algo preocupada.
- Nada – le respondió él semisonriente mirando hacia la nada-
- No sé porqué no te creo… ¿porqué no me dices la verdad? - dijo con un tono algo más suplicante.
- Pero si acabo de decirte. No me pasa nada – dijo ésta vez más serio, con una profunda e intensa mirada clavada en los temerosos ojos de ella.
- ¡Es que no te creo! te conozco… porfavor, dime…- su voz y sus ojos claramente estaban suplicándole una respuesta.
- ¡Nada! ¡No me pasa nada! Eso me pasa… que ya… nada, no me pasa nada - dijo corriendo rápidamente la mirada.

El silencio y las lágrimas brotaron al segundo después de oír aquella palabra clave.





lunes, 6 de octubre de 2008

Indiferencia


Si digo indiferencia ¿en qué piensas? Cuando, por a,b,c motivo recuerdo esa palabra, lo primero que pienso es ese típica frase que dice ‘las palabras maltratan, pero la indiferencia mata. Si buscamos el significado de la palabra indiferencia nos aparece ésta definición “Estado de ánimo que no siente inclinación ni repugnancia por alguien o algo determinado”. Aquí quiero detenerme un poco.
Siempre he creído que algo no puede darte lo mismo. Creo que se debe tener una inclinación, por muy vaga que sea. Y si, después de tomar cierta referencia sobre un asunto, decides que aquello no va contigo, y al final te da lo mismo si es o deja de ser, no sabría si llamarlo indiferencia, preferiría pensar que es más bien desinterés.
Y es que no sé, por lo menos para mí la indiferencia es el peor castigo que pueden dar. Más que el abandono o el desagrado. Más que un par de puteadas, o la prohibición de tener algo material. Más que la retención de algo que te guste.
Cito ahora una frase que escuché una vez en una película: ‘la indiferencia y el total abandono a veces causan más daño que el total desagrado’. Notable.
Que sean indiferentes con uno te puede dar a entender una serie de cosas, que no siempre son reales. El hecho mismo de no saber te lleva a pensar y repensar el porqué de esa actitud, el porqué de ese sentimiento tan dañino. Y le das vueltas y vueltas al asunto, y no sabes en qué fallaste, no sabes qué actitud o acto que hiciste fue el gatillante para que la persona indiferente sea, precisamente, indiferente.

Hablando con una compañera de esto mismo, coincidimos en que lo peor dentro de todo esto, que de por sí es malo, es cuando una persona que te importa o te importó mucho simplemente ya no te pesca y tu no sabí cuál es el motivo. Pero cuando lo conocí’ te dai’ cuenta de que es algo tan obvio que te cuestionai’ el no haberte dado cuenta al principio. ‘¡Cómo no me di cuenta antes!’, es lo que se suele pensar. Y le dai’ y le dai’ vueltas, hasta que, por lo menos yo, decido no hacerlo más. ‘Está bien. Erré. Pero ¿quién no lo hace? Debo aprender de esto, aunque sea un poquito’. Creo que es lo más sano que se puede hacer cuando no se entiende muy bien lo que ha pasado. Y cuesta no cometer el mismo error, pero si realmente ‘aprendiste la lección’ no cometerás el mismo error. No el mismo, ojo. Obviamente se cometerán errores nuevos que nos traerán nuevas enseñanzas, porque de eso se trata la vida: Ensayo-Error.

Y es complicado darse cuenta de que cometemos errores. Pero creo que tiene más mérito tratar de remediarlos que sólo reconocerlo. Aunque el reconocerlo también es parte fundamental del proceso de aprendizaje. Si nos limitamos a decir ‘pucha, me equivoqué’ y o hacer nada para remediarlo, nos estamos condenando a permanecer dentro el mismo margen de error, porque no está esa capacidad crítica que te ayuda a, finalmente, remediar el ‘mal’ que hiciste. Como lo que escribí del progreso. En el riesgo está el aprendizaje. El que no arriesga, aunque sea un poquito, no aprende nada. Hay que botar los muros para poder ver más allá de uno mismo… la vista del otro lado puede ser realmente hermosa o desagradarnos demasiado, pero por lo menos lo sabremos. Si sabemos el o los motivo(s) que provocaron que una persona fuese indiferente con nosotros, usémoslo(s). y si los desconocemos, pucha, hagámonos una introspección y tratemos nosotros mismos de saber en qué cresta fallamos.





Creo que es lo que más he tratado de hacer. Creo que es lo que más he aprendido este año, y eso me tiene muy, pero muy felíz :).

domingo, 28 de septiembre de 2008

Obstáculos


Muchas veces he escuchado de diferentes partes y personas que uno puede lograr todo lo que se proponga siempre y cuando esté dispuesto a correr todos los riesgos que eso conlleve. Para hacerlo, uno debe estar 100% seguro de que lo que busca está en aquello, y que teniéndolo será completamente feliz.


Se suele decir que somos capaces de dejar atrás lo que nos daña, o aferrarnos a lo que nos da fuerza. Pero ¿cuál es realmente el obstáculo que se debe saltar? ¿El miedo a perder? ¿O debemos saltarnos a nosotros mismos?

Hace poco en una película animada escuché que el único real obstáculo que se debe vencer para lograr lo que uno quiere, es uno mismo. Porque al final, somos nosotros los únicos que sabemos de qué somos capaces, y qué es lo que podremos o no podremos hacer. Pero a la vez, es tan difícil decidirse a dejar atrás esa parte que te acompaña siempre, y que al final algo te entrega, independiente de las consideraciones que cada uno le de. El miedo interior de cada uno, creo, que no es otra cosa sino cautela para actuar.

Una serie que me gusta mucho, en uno de sus capítulos planteó que: “El secreto para tener éxito está en aquello que renunciamos; en lo que sacrificamos para poder tener un momento de felicidad en que uno pueda decir legalmente que está conforme. Hay días en que los resultados hacen que los sacrificios valgan la pena, pero hay otros en que todo parece un sacrificio. A veces uno no logra entender porqué renuncia a ciertas cosas. Un hombre sabio una vez dijo "puedes tener lo que quieras en la vida si sacrificas todo lo demás por ella". Se refería a que todo tiene un precio, así que ante de empezar una batalla uno debe decidir qué tanto está dispuesto a perder. Con frecuencia hacer lo que nos agrada significa hacer a un lado lo que está correcto. Y dejar que alguien se acerque significa abandonarlas murallas que durante toda la vida has construido

Creo que últimamente todo me sabe más a sacrificios que a conformidad. Pero a la vez sé que cruzar y derribar las murallas que erróneamente construí me ha servido para darme cuenta de que no puedo pasarme toda la vida tratando de protegerme, porque no consigo crecer lo suficiente, lo que conlleva a que cuando se me presenta una dificultad no sé como enfrentarla, porque mis propias murallas me impidieron aprender a defenderme.

Sólo pido un momento de real tranquilidad, pero no sé qué tato estoy dispuesta a sacrificar por ello. Creo que ahí radica mi problema.

[ • SOAD - Lonely Day ] [ http://www.youtube.com/watch?v=VEvhpZPfvHY&feature=related ]

sábado, 27 de septiembre de 2008

Progreso


"Compartir el mismo espacio. Ignorarse, desconocerse. Disfrutar de un nuevo inicio. Interactuar, disfrutar. Intercambiar pasos. Primeros roces. Primeros saludos. Primeras miradas que nunca pensaron ni quisieron dejar de mirarse. Ignorar, suponer. Sentir, tratar de evitar. Creer que no es ni será. Querer que sea. Incertidumbre que mata. Primeras y nerviosas palabras que dan inicio a una historia que cada día que pasa se vuelve más compleja. Acercarse, mirarse, hablarse y quererse. Dar el primer paso… ¿el primero hacia el cielo o el detonante al infierno? Felicidad momentánea; felicidad esporádica. Efímera. Sonrisa v/s lágrima, amor v/s dolor. Deseo paciencia. Esperanza. Ánimo, alegría por el porvenir. Desesperación. Más lágrimas y dolor. Vaivén de vertiginoso sentir. Querer parar, querer seguir. Refugiarse entre un cálido abrazo que desaparece lo malo. Lo dañino. Refugio que se escapa de la realidad. No querer volver a abrir los ojos… Uno sube, se tranquiliza; el otro se mantiene o baja. No querer ser una carga. Si la amas déjala ser, si la quieres déjala volar (8). Extrañar, querer volver al inicio, pero saber que aquello no es posible. Nostalgia, melancolía. Querer que sea siempre igual. No resignarse pero creer que la idea es cada vez más posible. Más cercana. Sentirse tristemente sola. Creer que todo vá a volver a ser como era. Tener fe en que todo –nuevamente- va a pasar =). Ser optimista, pero, ¿hasta qué punto? ¿Optimista o ingenua?"




Es extraño, pero dentro de todo, sé que soy un poco de ambas. Ser optimista me lleva a ser ingenua muchas veces, pero saberlo no me limita a creer que sigo siendo capaz de más. Este año me he cuestionado demasiadas cosas, y me he dado cuenta de lo falente que puedo llegar a ser en muchos aspectos, y que debo reparar prontamente. Pero ¿qué es la vida sin aprender de los errores y corregirlos? Nada. La gracia es esa. Caerse, sacudirse, levantarse y seguir. Crecer... no caerse y decir 'puta la weá, me dolió' -como muchas veces lo hice- y no hacer nada para sanar esa herida. ¿Para qué contruir muros? ¿Para qué alejarse de los demás, para qué? ¿De qué sirve eso... ?

No sirve de nada. Me costó aprenderlo, pero porfin lo sé :). Y eso me alegra tanto, tanto tanto, que podría llorar de alegría. Y es que en algún momento hay que decidirse, los muros no mantienen a los demás fuera, si no a uno mismo dentro. La vida es un caos, pero es así, somos así. Podemos pasarnos la vida levantando muros, o podemos vivirla saltándolos. Aunque hay algunos muros demasiado peligrosos para cruzarlos. Pero en el riesgo está la emoción. En el riesgo está el aprendizaje. Como sea, lo único que sé, es que si finalmente nos aventuramos a cruzar, las vistas al otro lado pueden ser fantásticas. Y creo que eso es lo que me motiva.