Una de las cosas que más odio es sentirme dependiente, de algo o de alguien. Me gusta la libertad, y siempre peleo por ella. Sin embargo, últimamente de alguna manera me he sentido dependiente; de una llamada, de una respuesta, de una mirada, de un saludo... de alguna señal que me demuestre que aún existe algún interes... no sé si quiero seguir sintiéndome dependiente, aún cuando creo que el tiempo que vivo puede llevarme a un mejor mañana. Pero no sé si quiero seguir esperando, porque sencillamente no sé si habrá un mañana. ¿Y si al final toda esta espera se traduce en un no más? ese no más que tanto temo.. y que menos espero. Y no sé, siento y pienso tantas cosas que no sé con cual quedarme. Han sido tan extraños, que no se cómo enfrentarlos, porque no quiero darme cuenta de que me estoy haciendo dependiente de lo que menos me gusta serlo... preferiría una muerte rápida que quemarme de a poco; preferiría un "no más" en vez de seguir nadando en este no se que de reacciones que cada día son diversas; motivo por el cual cada día es una especie de "desafío".
A ratos bien, por otros no tanto... odio sentirme como ascensor anímicamente hablando; y no soy así. Odio también tener que poner una sonrisa para evitar interrogatorios; u odio también sentirme no-yo. Odio tener que escribir acá para sentir que tiro toda esta mierda pa'fuera; pero es mi opción, y si no hablo es porque no quiero cargarle a los demás mis tonteras, porque creo que son personales, y creo que por respeto a las decisiones personales me quedo así. No estoy para molestar, no estoy para incomodar. No estoy para condicionar, ni para dar pena, ni para ser reiterativa. Prefiero ser de esas personas que sacan una sonrisa con las leseras que habla; de las que siempre se les ve bien, aunque eso no sea del todo cierto. Y no es ser falsa, al contrario, porque yo trato de dar alegría, yo soy así... y odio dar pena, y hablar sería de cierta manera dar pena. Odiaría también publicar esta weá y que después se lea xD! pero si no lo hago, no me sentiré un poco mejor.
Quizá soy obsesiva. Quizá soy dependiente... muy probablemente odio sentirme sola, y definitivamente odio la incertidumbre. Probablemente muchas de estas cosas comúnmente las niego hasta la muerte, pero algunas veces (como ahora) no puedo evitar que la realidad me pegue dos bofetadas y me diga: "oye! deja de mentirte, asume que no estás bien" Y es ahí cuando me hago los Mea Culpa y busco mis responsabilidades; lástima que ésta vez se me ha vuelto más difícil encontrarlas. Y no sé de qué manera puedo encontrar aquella cosilla en la que fallo, quizá gravemente. Quizá necesito tiempo para darme cuenta...
Pero definitivamente el tiempo no está a mi favor. Se me hace eterno, y con cada segundo que pasa me siento más dependiente. Con cada segundo que pasa extraño más... con cada segundo que pasa me siento menos preparada y más vulnerable. Con cada segundo que pasa me dan más ganas de dejarme llevar por mis impulsos y no quedarme sólo en la idea. Pero los controlo, pese a que yo sñe que el cuerpo obedece naturalemente a los impulsos, y que es difícil controlarlos... pero prefiero intentarlo a causar un posible daño si los sigo. Condicionarme puede ser para mejor si miro más allá de mis narices. Condicionarme y forzarme de alguna manera es tratar de hacerme ver que puedo dejar de ser dependiente de lo que me tiene ahora en un hilo. Condicionarme y de alguna manera forzarme a actuar como si todo estuviera bien me ayuda a dibujar una sonrisa en mi cara, esa que nunca debe desaparecer... porque sin ella, sinceramente no soy yo.
Tal vez ya es suficiente para mí.
domingo, 5 de julio de 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
Teoría y Práctica

Es frecuentre que al empezar una relación de pareja, las promesas acerca del comportamiento y de la relación en sí sean bastante positivas. Uno asegura estar feliz con su pareja, sentirse lleno , promete cosas lindas hasta más no poder; y dice cosas cursis y bonitas como lo que planteó alguna vez Leibniz: «amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad». Es ahí, en la parte bonita de la relación en donde se oyen los "quiero lo mejor para tí" "siempre respetaré tus decisiones" etc. Entonces; de acuerdo al planteamiento de Leibniz, uno es feliz en la medida que el otro lo es al lado de uno. Sin ello no hay amor, y sin amor no hay felicidad, por lo menos bajo éste pensamiento.
Cuando uno siente que la relación ya no lo hace feliz, sea por el motivo que sea, lo dice, y entonces ¡paf! las palabras bonitas resultan no ser tan ciertas. Suele pasar que muchas veces todo ello no quedan más que en promesas que sirvieron como adorno que, en un primer momento, pintararon una relación perfecta. Tengo amiga/os y experiencias personales que me dicen que la mayor parte de las veces los "yo te entiendo" "quiero lo que sea mejor para tí" no quedan más que en el aire, pues uno cuando no está de acuerdo con ello, lo discutirá e intentará persuadir a la otra persona de que aquello no está bien, que se puede mejorar, que es cosa de tiempo, que se puede hacer más por la relación, y todo eso... pero uno no es capaz de asumir , por lo menos en un primer momento, que uno dejar de hacer feliz a la persona que ama. Entonces comienzan las discuciones en las cuales cada parte expone sus argumentos con los que pretende hacer entender al otro que la relación no da para más, o en el caso contrario, que puede sacarse a flote. Como consencuencia de todo aquello, viene el resentimiento y las decepciones mutuas; sea por el incumplimiento o la incomprensión.
Aquí me gustaría detenerme un poco. Creo que más allá de que haya un resentimiento por lo que no se cumplió, a mi parecer el tema es si realmente eso de "quiero lo mejor para tí" es posible cumplirlo en un primer momento, pese a que ello vaya en contra de lo que deseamos. Si bien cada relación interpersonal es diferente, creo que es muy poco probable que ello se logre, pues uno por naturaleza vela por sus intereses, aún cuando ello pase a llevar los de la persona amada. Entonces, me surge una pregunta: ¿entonces, el amor no ayuda a contrarrestar ese egoísmo del hombre, pese a que por amor uno "está dispuesto" a hacer cualquier cosa?. Si bien no pongo en duda el amor que cada persona profesa por su pareja, sólo he conocido a una persona que es capaz de dejar de ser sí mismo y dejar de lado sus ganas de seguir "emparejado"a cambio de que la persona que ama sea realmente feliz, con o sin él. Pero ¿qué pasa con los demás? A mi parecer, el egoísmo es más fuerte, y no son capaces de sacrificarse realmente para que la persona a la que aman sea feliz. Y cuando me refiero al egoísmo, lo hago entendiéndolo como el concepto de poner los intereses propios en primer lugar. Entonces, el amor es egoísta. Perfecto, lo comparto. Pero, ¿hasta qué punto somos capaces de velar por nuestra felicidad por sobre de la persona a la que supuestamente amamos? Creo que mientras se vele por ella de una forma respetuosa y comprensiva no hay problemas. Pero cuando uno egoístamente dice "te amo y no quiero dejarte" realmente no ama, pues no está dejando a la otra persona ser feliz, pues claramente cuando una relación termina, es porque en ella algo estaba fallando. Si yo veo que ya no contribuyo a lograr la felicidad de otro con mi propia felicidad, ya no hay amor, y si lo hay, no es suficiente... Si veo que por más que lo intente, mis intereses ya no son los intereses de la otra persona, y aún así los sobrepongo, y estoy dispuesto/a a velar por ellos a como de lugar, es un acto de egoísmo tal, que, pese a que el amor en sí es egoísta, dejar de tener "el derecho" a llamarse amor... pues no se busca la felicidad del otro en la propia felicidad, sino que se actúa buscando la felicidad propia e intentando acomodarla y forzar al otro a que sea feliz con mi felicidad y no con la suya propia... un acto de egoísmo tal no tiene, para mí, el derecho a que se justifique con el amor... por que si realmente uno ama, deja ser... deja volar. Cuando uno realmente ama, busca la real felicidad para el otro, aunque ella no esté al lado de uno.
Cancion: Intoxicados - Nunca quise. Recomiento totalmente el grupo.
Cuando uno siente que la relación ya no lo hace feliz, sea por el motivo que sea, lo dice, y entonces ¡paf! las palabras bonitas resultan no ser tan ciertas. Suele pasar que muchas veces todo ello no quedan más que en promesas que sirvieron como adorno que, en un primer momento, pintararon una relación perfecta. Tengo amiga/os y experiencias personales que me dicen que la mayor parte de las veces los "yo te entiendo" "quiero lo que sea mejor para tí" no quedan más que en el aire, pues uno cuando no está de acuerdo con ello, lo discutirá e intentará persuadir a la otra persona de que aquello no está bien, que se puede mejorar, que es cosa de tiempo, que se puede hacer más por la relación, y todo eso... pero uno no es capaz de asumir , por lo menos en un primer momento, que uno dejar de hacer feliz a la persona que ama. Entonces comienzan las discuciones en las cuales cada parte expone sus argumentos con los que pretende hacer entender al otro que la relación no da para más, o en el caso contrario, que puede sacarse a flote. Como consencuencia de todo aquello, viene el resentimiento y las decepciones mutuas; sea por el incumplimiento o la incomprensión.
Aquí me gustaría detenerme un poco. Creo que más allá de que haya un resentimiento por lo que no se cumplió, a mi parecer el tema es si realmente eso de "quiero lo mejor para tí" es posible cumplirlo en un primer momento, pese a que ello vaya en contra de lo que deseamos. Si bien cada relación interpersonal es diferente, creo que es muy poco probable que ello se logre, pues uno por naturaleza vela por sus intereses, aún cuando ello pase a llevar los de la persona amada. Entonces, me surge una pregunta: ¿entonces, el amor no ayuda a contrarrestar ese egoísmo del hombre, pese a que por amor uno "está dispuesto" a hacer cualquier cosa?. Si bien no pongo en duda el amor que cada persona profesa por su pareja, sólo he conocido a una persona que es capaz de dejar de ser sí mismo y dejar de lado sus ganas de seguir "emparejado"a cambio de que la persona que ama sea realmente feliz, con o sin él. Pero ¿qué pasa con los demás? A mi parecer, el egoísmo es más fuerte, y no son capaces de sacrificarse realmente para que la persona a la que aman sea feliz. Y cuando me refiero al egoísmo, lo hago entendiéndolo como el concepto de poner los intereses propios en primer lugar. Entonces, el amor es egoísta. Perfecto, lo comparto. Pero, ¿hasta qué punto somos capaces de velar por nuestra felicidad por sobre de la persona a la que supuestamente amamos? Creo que mientras se vele por ella de una forma respetuosa y comprensiva no hay problemas. Pero cuando uno egoístamente dice "te amo y no quiero dejarte" realmente no ama, pues no está dejando a la otra persona ser feliz, pues claramente cuando una relación termina, es porque en ella algo estaba fallando. Si yo veo que ya no contribuyo a lograr la felicidad de otro con mi propia felicidad, ya no hay amor, y si lo hay, no es suficiente... Si veo que por más que lo intente, mis intereses ya no son los intereses de la otra persona, y aún así los sobrepongo, y estoy dispuesto/a a velar por ellos a como de lugar, es un acto de egoísmo tal, que, pese a que el amor en sí es egoísta, dejar de tener "el derecho" a llamarse amor... pues no se busca la felicidad del otro en la propia felicidad, sino que se actúa buscando la felicidad propia e intentando acomodarla y forzar al otro a que sea feliz con mi felicidad y no con la suya propia... un acto de egoísmo tal no tiene, para mí, el derecho a que se justifique con el amor... por que si realmente uno ama, deja ser... deja volar. Cuando uno realmente ama, busca la real felicidad para el otro, aunque ella no esté al lado de uno.
Cancion: Intoxicados - Nunca quise. Recomiento totalmente el grupo.
martes, 23 de junio de 2009
Lo que tengo, lo que pierdo.

Tengo un dolor de cabeza de hace semanas. Un catarro de semanas. Ideas difusas que no logro hilar. Melancolía por lo que hoy dejé libre. Muchas cosas que estudiar, y pocas ganas de ponerme a hacerlo. Unas manos frías y una espalda adolorida. Los labios partidos, los ojos un poco hinchados. Unas ojeras que cada vez son más grandes. Las horas de sueño cambiadas. Poca hambre. Ganas de hacer nada, de que me apapachen, me concientan, me regaloneen y demases.
Una gran amiga-prima-casihermana. Una prima a la que comienzo a extrañar. Una madre preocupona, un padre light, una hermana pequeña que quiere que sea su mamá. Un hermano extrañamente querible. Una hermana que más que mayor, parece menor a mí. Un abuelo al que siempre extraño. Una casa fría para ésta época de grandes heladas. Unas ganas de mejorar mis defectos. Un sobrino que conocer. Ganas de salir a la calle, mirar a la gente culiá y decir "¡gente culiá!". Ganas de taparle la boca a los pesimistas. Ganas de cambiar el mundo. Ganas de putear al mundo porque sí, porque quiero... decir " puta la weá weón, puta la weá!!" hasta cansarme y sin que nadie me pregunte porque lo digo. Ganas de acostarme y no levantarme en días. Ganas de trabajar. El deber de no extrañar. Las ganas de comenzar denuevo. Un mejor amigo que mirar como tal. Mirar hacia adelante con las ancias de tener lo que esperamos. Cosas que olvidar. Una vida que armar. Vivir el día a día, sin represiones ni grises. Un dulce sobre mi velador hace varios días. Unos patalones que coser. Una pieza que ordenar. Ropa sobre mi cama que ordenar.
Pierdo tiempo al escribir esto. Ganas de estudiar. Plata, y lo peor es que no sé en qué. La oportunidad de tener algo que esbosé en algún pasado no muy lejano. Apetito, y no sé porqué. La inocencia que tuve. Y... las ganas de seguir escribiendo aquí.
Una gran amiga-prima-casihermana. Una prima a la que comienzo a extrañar. Una madre preocupona, un padre light, una hermana pequeña que quiere que sea su mamá. Un hermano extrañamente querible. Una hermana que más que mayor, parece menor a mí. Un abuelo al que siempre extraño. Una casa fría para ésta época de grandes heladas. Unas ganas de mejorar mis defectos. Un sobrino que conocer. Ganas de salir a la calle, mirar a la gente culiá y decir "¡gente culiá!". Ganas de taparle la boca a los pesimistas. Ganas de cambiar el mundo. Ganas de putear al mundo porque sí, porque quiero... decir " puta la weá weón, puta la weá!!" hasta cansarme y sin que nadie me pregunte porque lo digo. Ganas de acostarme y no levantarme en días. Ganas de trabajar. El deber de no extrañar. Las ganas de comenzar denuevo. Un mejor amigo que mirar como tal. Mirar hacia adelante con las ancias de tener lo que esperamos. Cosas que olvidar. Una vida que armar. Vivir el día a día, sin represiones ni grises. Un dulce sobre mi velador hace varios días. Unos patalones que coser. Una pieza que ordenar. Ropa sobre mi cama que ordenar.
Pierdo tiempo al escribir esto. Ganas de estudiar. Plata, y lo peor es que no sé en qué. La oportunidad de tener algo que esbosé en algún pasado no muy lejano. Apetito, y no sé porqué. La inocencia que tuve. Y... las ganas de seguir escribiendo aquí.
lunes, 22 de junio de 2009
Catrasca
No pocas veces a uno le dicen que de los errores se aprende. Sí, es verdad, comparto plenamente ese pensamiento. Pero creo, que uno tiene que limitarse a veces en los errores. Y yo sé, esta vez me excedí... y lo siento.
Cada vez que actúo, sea en lo que sea, trato de hacerlo lo mejor que puedo, pero en el último tiempo, por alguna extraña razón, no me sale. Últimamente soy una extraña mezcla entre yuyin y supertaldo, y todo lo que planeo termina volteándose en mi contra. Trato de buscar la mejor decisión, pero no me sale. Me sale todo alrevez. Me equivoco, tropiezo mil veces con la maldita misma piedra. Una y otra, y otra, y otra, y otra vez... me empeño por hacerlo lo mejor posible, pero no puedo; no sé porqué, pero no puedo. Es como si trata de conseguir lo que quiero, no lo que necesito, creyendo que lo hago justamente alrevez... El hecho es que me canso de tropezar tan seguido, me canso y no me siento con fuerzas para seguir. Nadie dijo que sería fácil hacerlo, pero tampoco que sería tan difícil.
No lo sé, no sé qué estoy haciendo mal. Sólo sé que lo siento, que no quiero volver a equivocarme. Sé que no quiero tener que verme ni sentirme nuevamente en el suelo. Necesito retrocer mi vida al punto en donde comencé a equivocarme, para poder darle solución.
Sé que no soy una persona perfecta, pero ¿quién lo es?. Sé que me equivoco frecuentemente, pero también se que de cada uno de esos errores puedo tomar algo que me ayude mañana a ser una mejor persona. Sé que no es fácil, que me tomará tiempo. Pero tiempo es el que me sobra; si te tengo a mi lado tiempo es el que me sobra.
Tal vez repararte no sea fácil. Tal vez reparar mi falta no sea fácil. Pero me consuela saber que no actué de mala fe... me equivoqué, lo sé, y lo siento. Me equivoqué en la forma y el contenido. Pero ya está lamentablemente hecho, y no podría ser peor... pero no puedo hacer más que disculparme, y tratar de repararte. Si no lo intento, nunca lo sabré. Tengo el valor de pararme y enfrentar mi error, tengo el valor y las ganas de remediarlo. Nadie dijo que sería fácil hacerlo, pero tampoco que sería tan difícil.
Luz que guía mi camino... trataré de repararte :)
Cada vez que actúo, sea en lo que sea, trato de hacerlo lo mejor que puedo, pero en el último tiempo, por alguna extraña razón, no me sale. Últimamente soy una extraña mezcla entre yuyin y supertaldo, y todo lo que planeo termina volteándose en mi contra. Trato de buscar la mejor decisión, pero no me sale. Me sale todo alrevez. Me equivoco, tropiezo mil veces con la maldita misma piedra. Una y otra, y otra, y otra, y otra vez... me empeño por hacerlo lo mejor posible, pero no puedo; no sé porqué, pero no puedo. Es como si trata de conseguir lo que quiero, no lo que necesito, creyendo que lo hago justamente alrevez... El hecho es que me canso de tropezar tan seguido, me canso y no me siento con fuerzas para seguir. Nadie dijo que sería fácil hacerlo, pero tampoco que sería tan difícil.
No lo sé, no sé qué estoy haciendo mal. Sólo sé que lo siento, que no quiero volver a equivocarme. Sé que no quiero tener que verme ni sentirme nuevamente en el suelo. Necesito retrocer mi vida al punto en donde comencé a equivocarme, para poder darle solución.
Sé que no soy una persona perfecta, pero ¿quién lo es?. Sé que me equivoco frecuentemente, pero también se que de cada uno de esos errores puedo tomar algo que me ayude mañana a ser una mejor persona. Sé que no es fácil, que me tomará tiempo. Pero tiempo es el que me sobra; si te tengo a mi lado tiempo es el que me sobra.
Tal vez repararte no sea fácil. Tal vez reparar mi falta no sea fácil. Pero me consuela saber que no actué de mala fe... me equivoqué, lo sé, y lo siento. Me equivoqué en la forma y el contenido. Pero ya está lamentablemente hecho, y no podría ser peor... pero no puedo hacer más que disculparme, y tratar de repararte. Si no lo intento, nunca lo sabré. Tengo el valor de pararme y enfrentar mi error, tengo el valor y las ganas de remediarlo. Nadie dijo que sería fácil hacerlo, pero tampoco que sería tan difícil.
Luz que guía mi camino... trataré de repararte :)
viernes, 19 de junio de 2009
Como si fuera la primera vez.

El peda es tan grande que puedo perderme en él. Entre sus pastos, sus árboles, sus hojas, sus múltiples departamentos, los baños o los negocios. Hay tantos lugares secretos en él que nadie más que yo conoce, que estoy segura que puedo desenvolverme en él sin que me percibas; pero yo sí podría mirar cada uno de tus movimientos… El peda es tan grande que puedo desaparecer en él. Puedo camuflarme entre las hojas que cubren el suelo para observarte desde allí, para verte caminar distraído y sin prisa, con tu clásica mirada perdida en el horizonte y tu cuerpo tambaleantemente ligero. Puedo tomar la forma más inesperada para observarte desde el rincón más extraño del peda, sin que siquiera notes que estoy ahí… tal como desde hace mucho tiempo lo hago.
No es una copia, no es un plagio; simplemente me acordé de lo que intentabas transmitir en tu cuento, y lo acomodé para mí :).
domingo, 17 de mayo de 2009
Hasta pronto, Benedetti
Se nos fué. Pero sigue vivo. Cada poema suyo, cada plabra suya, lo revive.
Mis favoritos, aunque me sorpende con cada nuevo poema que leo:
- Hagamos un trato.
Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
- Rostro de vos.
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.
Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.
Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
- Si Dios fuera una mujer.
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
- Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
- No te salves.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas,
entonces,
no te quedes conmigo.
- Digamos.
1.
Ayer fue yesterday
para buenos colonos
mas por fortuna nuestro
mañana no es tomorrow
2.
Tengo un mañana que es mio
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro.
- Contraofensiva
Si a uno
le dan
palos de ciego
la única
respuesta eficaz
es dar
palos
de vidente
Mis favoritos, aunque me sorpende con cada nuevo poema que leo:
- Hagamos un trato.
Compañera,
usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez
sino contar conmigo.
Si algunas veces
advierte
que la miro a los ojos,
y una veta de amor
reconoce en los míos,
no alerte sus fusiles
ni piense que deliro;
a pesar de la veta,
o tal vez porque existe,
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo,
no piense que es flojera
igual puede contar conmigo.
Pero hagamos un trato:
yo quisiera contar con usted,
es tan lindo
saber que usted existe,
uno se siente vivo;
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos,
aunque sea hasta cinco.
No ya para que acuda
presurosa en mi auxilio,
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.
- Rostro de vos.
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.
Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.
Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.
- Si Dios fuera una mujer.
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
- Táctica y estrategia
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.
- No te salves.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas,
entonces,
no te quedes conmigo.
- Digamos.
1.
Ayer fue yesterday
para buenos colonos
mas por fortuna nuestro
mañana no es tomorrow
2.
Tengo un mañana que es mio
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro.
- Contraofensiva
Si a uno
le dan
palos de ciego
la única
respuesta eficaz
es dar
palos
de vidente
domingo, 15 de febrero de 2009
A ganador
Éste último año de vida me puso a prueba fuertemente. Pero no logró vencerme. Terminé con mis rodillas llenas de heridas a causa de las constantes caidas, pero eso no impidió que mis ganas de estar mejor se agotaran.
Perdí muchas cosas en el camino, pero gané muchísimas más.
Me probé a mi misma ser capaz de lo que me proponga. Sé que soy fuerte. Sé que valgo más que cualquier cosa, y no eso es jactarme de ser lo mejor. Pero desde ahora, yo soy para mí, lo más importante.
Qué importa cuánto gané, o cuánto perdí, si al final tengo el tesoro más apresiado: tranquilidad.
Los que realmente me quieran, estarán conmigo, como me lo dijieron y demostraron. Y eso también es una ganancia tremenda.
=)
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